POV: Lucien Blanc
En el centro de mi pecho, el vínculo de la manada ya no era un hilo; era un incendio forestal.
Sentía cada latido, cada jadeo y cada gramo de odio acumulado en los corazones de los miles de lobos que rodeaban la Ciudadela. Ya no eran manadas separadas por fronteras o rencores antiguos. Bajo el cielo herido de los Pirineos, eran una sola entidad biológica. Y yo era su cerebro, su corazón y su colmillo.
—Hermanos —mi voz no salió de mi garganta de lobo, sino que resonó directame