POV: Aura Blanc-Dupont
El Gran Salón de la Ciudadela de Ámbar no se sentía como una sala de justicia, sino como el epicentro de una tormenta contenida. Las paredes, una mezcla de obsidiana antigua y filamentos de ámbar que brillaban con una luz dorada y rítmica, parecían latir con la agitación de los miles de ciudadanos que seguían el juicio a través de las pantallas en las plazas.
Yo estaba sentada en el trono de mis padres. No era un asiento de oro, sino de una piedra blanca que recordaba la