POV: Zoé Dupont
El dolor fue lo primero que regresó. No era el fuego agudo del impacto, sino un latido sordo y profundo en mi abdomen, como si me hubieran cosido una piedra caliente bajo la piel. Luego vino el sonido: el bip-bip rítmico de un monitor cardíaco.
Y finalmente, sentí... algo más.
No era un sonido ni un olor. Era una presencia. Una vibración constante en el centro de mi pecho, un hilo invisible pero indestructible que tiraba de mí hacia la derecha.
Abrí los ojos con dificultad. La l