Narrado por Alex
Después de despedirme de Salvatore y despachar a todos mis hombres con órdenes específicas, volví inmediatamente a la habitación. Sabía que Luna debía estar muy enojada.
Y no fue de otra manera.
Cuando abrí la puerta, ella vino hacia mí y comenzó a golpear mi pecho con ambas manos — parecían las alas de una hermosa mariposa, y eso me afectó de forma instantánea. Adoraba verla así. Totalmente Luna. Totalmente salvaje.
—¡Idiota! ¿Quién crees que soy para mantenerme encerrada como