Narrado por Gianluca
La ira no explotó. En cambio, se solidificó, transformándose en una masa pesada y precisa en el centro de mi pecho. Doce años. Doce años de planeamiento meticuloso, de odio cuidadosamente alimentado, y había terminado secuestrando a la persona equivocada. Mientras tanto, Pablo, el viejo zorro, probablemente huía con el resto de la familia —incluyendo a la verdadera Dana—, riéndose de mí en las sombras.
Me giré y caminé hasta la ventana, la espalda rígida hacia ella. El Lago