Narrado por Alex
Luna era la única que conseguía extraer algo bueno de mí. Dulce nunca fui, pero la noche anterior, al descubrir su embarazo, fui atento, cariñoso y me abrí de un modo que nunca había experimentado con mujer alguna. Ella no era cualquier mujer — era mi mujer, la madre de mi heredero, la mujer que amaba por encima de todo.
Y aquella mujer pequeña sabía cuánto dependía yo de ella. Sí, sabía que me tenía atado por aquellos delicados dedos meñiques. Por eso también cultivaba esa mal