El Financial Times no estaba sobre la mesa de desayuno. Estaba abierto en la gran pantalla de la sala de reuniones de Monteverde Capital, proyectado en letras de molde tan grandes que parecían gritos. David Monteverde no bebía su café; lo miraba, frío y sin tocar, como si el propio líquido fuese la tinta de los titulares que acababan de destrozar su vida.
—Señor Monteverde, el titular principal de The Wall Street Journal es idéntico —informó su jefe de comunicaciones, Patricio, con el rostro pálido—. Forbes habla de un “Colapso Moral de la Oligarquía Chilena”. La carta de esa tal Liana Costache… es viral.
David se recostó en su silla de cuero, sintiendo el peso de sus cincuenta y ocho años. El I-17. La existencia de ese archivo, que detallaba la cacería y el acondicionamiento de su propia hija, era una verdad que él había intentado ignorar durante años. Ahora, era la dinamita que había estallado bajo sus cimientos. .
El problema no era la moralidad, sino la exposición. Alejandro Cifue