Gabriel era uno de los solteros más cotizados de la alta sociedad; aunque había estado casado con Regina, a nadie parecía importarle ese detalle.
Sabían que no estaban a la altura de la familia Solís y que Gabriel ni las voltearía a ver, pero el caso de Regina les dejaba un mal sabor de boca.
Él mostró su fastidio.
—¿No tienes otra cosa que hacer?
—¿Y tu novia? ¿A qué hora llega? Quiero conocerla.
Gabriel miró a Victoria y a sus amigas, que estaban de mal tercio. Era una de las pocas veces que h