El cine seguía muy concurrido esa noche. La función de las nueve, la que Regina había elegido, estaba llena.
Por suerte, no se encontró con nadie conocido. Además, la película le pareció bastante entretenida, así que se mantuvo absorta en la pantalla y el tiempo pasó sin que se diera cuenta.
Cuando terminó, ya era bastante tarde. Al llegar a casa podría irse a descansar.
De camino a casa, recordó que al día siguiente empezaba a trabajar en el set, así que se lo comunicó a Gabriel.
—Mañana empiez