Pero…
Regina recordó aquel verano en que doña Elvira la había llevado a pasar dos meses en casa de los Valderrama. Una semana después de su regreso, su madre se había quitado la vida.
Siempre le había atormentado la idea de que su madre se hubiera matado por un hombre sin corazón que no valía la pena.
Pero hasta ahora entendía la verdad.
Regina tenía los ojos enrojecidos y los puños apretados con fuerza. Su pecho subía y bajaba con agitación mientras, alterada, insistía en saber más.
—¿Cómo es q