Volvió a apoyar el mentón en la mano y suspiró.
—Mi vida es un desastre.
—No me arrepiento de nada. Después de estar con un hombre de verdad, los juguetitos ya no son suficientes para mí. Así que ahora tengo que ponerme las pilas para ganar más dinero e ir al Club Apolo a buscar compañía. ¡Esa va a ser mi nueva motivación para trabajar!
Regina no supo qué decir.
—¿Por qué tan callada? ¿A poco te asusté?
Verónica la miró, incrédula. Regina guardó silencio un momento antes de asentir.
—Sí, un poco