—Voy a tomar una llamada.
—Claro.
Regina se apartó un poco con el celular en la mano y contestó. La voz grave de un hombre se escuchó al otro lado de la línea.
—¿Comemos juntos?
—Ya tengo planes.
Hubo un silencio de un par de segundos. Ella entendió la indirecta y respondió con calma.
—Es una mujer. Una compañera del trabajo. De hecho, quedé de invitarla a comer ayer, pero le cancelé de último momento. Hoy se lo voy a reponer.
Gabriel pareció tranquilizarse.
—Bueno.
Como no había nada más que de