¿Cómo iba a saberlo? Gabriel levantó la vista hacia el departamento de ella, que seguía sumido en la oscuridad.
Llevaba esperando en su carro desde las seis de la tarde, pero todavía no regresaba. Sabía que estaba en una cita con su novio. La idea le amargó el gesto.
«¿Aún no terminan de cenar? ¿O ya acabaron y están haciendo algo más…?».
Se negaba a seguir por ese camino, pero el recordatorio de que solo era su exesposo, sin ningún derecho a meterse en su vida, lo frustraba de una manera oscura