Al otro lado de la línea, él respondió afirmativamente. Regina colgó y, sin perder tiempo, tomó el termo con el caldo de pollo y se dirigió al hospital.
***
Gabriel sabía que Regina iría a verlo ese día, pero el tiempo pasaba y ella no aparecía. Su mal humor era cada vez más obvio. Estaba por dar la una y seguía sin llegar.
Tomó su celular con la intención de llamarla, pero recordó que lo tenía bloqueado.
Él se sentía muy frustrado.
Estaba a punto de mandarle un mensaje cuando la puerta de la ha