—Voy a llamarle para preguntar.
Andrea sabía que su madre no usaba Twitter para nada, pero ahora resulta que se había hecho una cuenta. No lo podía creer.
El teléfono sonó un par de veces antes de que contestaran. Del otro lado se escuchó el característico sonido de la casa de gente apostando, y supo que su mamá seguro estaba en plena partida de póker.
—¿Pasó algo, mi vida?
—Mamá, vi tu nombre en internet... ¿eso...?
—Le pedí a alguien que me hiciera la cuenta, pero eso sí lo escribí yo.
Andrea