La advertencia en sus palabras era clara. Gisela estaba furiosa, pero sabía que no podía compararse con la posición de Victoria, así que tuvo que tragarse su orgullo y guardar silencio.
Mónica se disculpó con un pesar obvio.
—Perdón.
Victoria la ignoró y se dirigió a Lisa.
—Lisa, lleva a la señorita Morales a la zona de descanso, por favor. En un momento quiero platicar bien con ella sobre el diseño del collar.
—Claro —respondió ella.
—Regi, vamos a sentarnos por allá.
Regina asintió y se fue co