—No me crees, ¿verdad?
La expresión de Maximiliano se volvió seria. No era que Regina no le creyera, estaba sorprendida. ¡Jamás imaginó que Gabriel fuera capaz de algo tan brutal!
—Él no es una buena persona. Es mejor que me elijas a mí. Yo seré un patán, pero al menos voy de frente. A él le encanta jugar sucio…
—Para mí, son la misma cosa —lo interrumpió ella con dureza.
No soportaba escucharlo fingir ese cariño. Le provocaba asco.
—¿Hay algo más que quieras decirme?
Su gesto mostraba una impac