Capítulo 390
Alguien se acercó desde el interior y la puerta no tardó en abrirse.

—Qué bueno que viniste.

Regina vio que los ojos de Alicia estaban rojos; era claro que había llorado y se veía demacrada. Se le arrugó el corazón al verla así.

—Mamá…

Alicia se secó las lágrimas deprisa y forzó una sonrisa.

—Pasa, pasa.

Tomó a la joven de la mano para que entrara y cerró la puerta a sus espaldas. Regina vio que el señor Valderrama también estaba ahí.

—Papá.

Javier estaba sentado en una silla. Al verla, asintió
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Imelda Aguirrejajaja si que lo soltó y espero Gabo se allá dado cuenta de lo que hizo junto con la zorra
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