Era tarde cuando Andrés entró al antro. Su mirada se posó en la mujer que estaba sentada en la barra, bebiendo sin parar.
Se suponía que era una mujer culta y elegante, de esas orgullosas y fuertes que no se quiebran por nada. Sin embargo, ahí estaba, mostrando una faceta de vulnerabilidad que él no le conocía.
Con una mezcla de sentimientos, se acercó y tomó asiento a su lado. Le hizo una seña al barman para que le sirviera un whisky.
Se giró hacia ella y bromeó:
—Guapa, ¿qué haces por aquí a e