Regina no tuvo más remedio que seguir ocultándolo.
Pero guardar ese secreto era una carga que no la dejaba en paz.
Después de bañarse y terminar su rutina de cuidado de la piel, antes de meterse a la cama, tomó el celular y, por costumbre, revisó el celular, donde vio que Sebastián Rivas le había mandado una infinidad de mensajes.
Los abrió y vio que él le había contado sobre su día y lo que había cenado. También le mandó fotos de sus amigos Leo, Ernesto y Adrián haciendo estupideces. Al recorda