En cuanto salieron, Andrés lo encaró.
—¿Por qué retiraste la inversión?
Gabriel ignoró la pregunta.
—¿Cómo está?
—Llegó a tiempo, así que no se va a morir. Por ahora —respondió con claro fastidio—. Ya después, quién sabe.
Estaba muy preocupado.
—Fue por Regina, ¿no? —insistió, aunque su tono no era de pregunta, sino de afirmación.
El silencio de su amigo fue toda la confirmación que necesitaba, y se molestó más.
—Sabes que la trae contra Mónica y aun así le sigues el juego. ¿Qué quieres, que se