En su tercer día en el set, a Regina le bajó por la tarde.
Por suerte, había muchas chicas en el equipo, así que no tardó en conseguir una toalla sanitaria prestada. Fue al baño a ponérsela para evitar un desastre y mancharse el pantalón.
Siempre que le bajaba, sufría de cólicos menstruales, y esta vez no fue la excepción.
Desde que tuvo la primera sensación hasta que el dolor comenzó en su vientre, no había pasado ni media hora.
Antes, cuando trabajaba en la tienda, si le llegaba el periodo, po