—¿Qué haces aquí?
—Solo pasaba por aquí y quise entrar a ver.
Mónica recorrió la tienda con la mirada, se acercó a un perchero y tocó la tela de un vestido. Luego, señalando uno en particular, ordenó:
—Quiero probarme ese.
Regina le echó un vistazo al vestido, pero no se movió.
—No es tu talla —dijo con un tono indiferente.
—Baja el que está colgado. Quiero probármelo.
—Es mi talla. No creo que te quede.
La cintura de Regina era diminuta, y Mónica no podía competir con su figura.
—Si me queda o