—¿Esposa?
Verónica miró alrededor de la tienda. Ese día no había más clientas, solo estaban ellas cuatro.
Y las cuatro eran solteras.
Justo cuando estaba por decirle que se había equivocado de lugar, vio que Regina se acercaba al hombre.
—¿Tú qué haces aquí?
Las otras dos empleadas, que hasta ese momento estaban entretenidas con sus celulares, levantaron la cabeza al escucharla.
Verónica miró a Regina y luego al hombre alto y apuesto que tenía enfrente, sorprendida.
—Regi, ¿estás casada?
Regina