—¿Y por qué no te puedes quedar? Aquí hay cuarto de sobra…
—Andi, sé que eres un amor, pero tienes novio. No quiero ser un problema para ustedes.
—Mi relación con él está perfecta, tú no tienes nada que ver. No te vas a mudar. Si te vas, te juro que te dejo de hablar.
Andrea la amenazó.
Regina suspiró, sin saber qué más decir.
Gabriel permaneció de pie frente a la puerta del departamento de Andrea. Esperó hasta la medianoche, pero nadie salió. Frustrado, se aflojó el cuello de la camisa, apagó e