Alguien con malas intenciones le envió a Gabriel las fotos de Regina comiendo con Maximiliano.
Estaba a punto de subir a su carro para ir a casa cuando vio las imágenes en la pantalla y entrecerró los ojos con recelo.
Le marcó a Alan.
—Necesito que rastrees un número. Te lo mando.
—Claro que sí, señor Solís.
Tras colgar, volvió a revisar las fotos. Deslizó la pantalla con sus dedos, largos y elegantes, mientras su semblante se volvía serio por momentos.
¡Se había atrevido a ir a comer con Maximi