Gabriel acababa de sacar el carro del estacionamiento cuando Regina, como si recordara algo de repente, se volteó hacia él.
—¿Y el hospital? ¿No te vas a meter en problemas por irte así? ¿Te van a castigar o algo?
Con la vista fija al frente, respondió sin ninguna prisa.
—No te preocupes, con que regrese antes de las dos, todo bien.
Ella miró su celular. También se había mojado, pero por suerte la pantalla no se había apagado y seguía funcionando. Al ver que apenas pasaba de las doce, en pleno h