Alicia regresó a casa tarareando una cancioncita y, al ver a su esposo sentado en la sala mirando el celular, se sorprendió.
—¿Qué haces aquí?
Javier dejó el celular a un lado y tomó un sorbo de la taza de té que tenía enfrente.
—No tenía nada que hacer en la tarde, así que vine a dormir un rato.
Alicia sabía que su esposo había enlazado varios viajes de negocios a distintos países justo después de sus vacaciones y que apenas había podido descansar. Sintió mucha ternura, dejó su bolso en la entr