—¡Bienvenida!
En cuanto Alicia cruzó la puerta, una empleada con un elegante vestido de diseñador se le acercó y le preguntó con amabilidad:
—Señora, ¿quiere que le muestre algo en especial?
—No, gracias. Solo estoy viendo.
Regina estaba en medio de la tienda, explicándole a una clienta las características de varios modelos de vestidos. Al escuchar aquella voz tan familiar, se volteó y, al ver a su madre, exclamó:
—¡Mamá!
Alicia le hizo un gesto con la mano para que no se preocupara y fue a sent