Capítulo 109
Él permaneció indiferente.

Regina, en cambio, sintió que la cara le ardía bajo las miradas de los que estaban en la fila.

De regreso en el carro, su corazón latía desbocado y las mejillas le quemaban. Al estar con él en ese espacio tan reducido, no podía evitar que cierta imagen se formara en su mente una y otra vez.

Tensión, timidez y una extraña expectativa que no lograba definir.

En cuanto Gabriel estacionó el carro, ella se bajó apresurada. Sin preocuparse por las botanas que habían comprado
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Imelda Aguirremmm los dos está nerviosos hahaha creo que más Gabo
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