Andrea le insistía en que tomara la iniciativa, pero Regina se sentía tan mortificada por el asunto del falso embarazo que no sabía dónde meterse, así que ni se atrevía a dar el primer paso.
—¿Mañana descansas?
Estaba chateando con Andrea cuando escuchó la pregunta. Levantó la vista y vio a Gabriel al otro lado del sofá, observándola con el entrecejo arrugado.
Dejó el celular a un lado y asintió.
—Entonces... vamos al cine.
Creyó que había escuchado mal.
—¿Tú también descansas mañana?
Recordaba