Esa mañana Ragnar suspendió los entrenamientos, la orden fue directa y no hubo justificación, nadie la necesitó, simplemente siguieron órdenes.
Aprovechó que Lyra se encontraba en el centro arreglando sus asuntos y él se reunió con Nolan y Dean, nuevamente eran los tres como antes.
—Creo que la Luna Lyra ha estado avanzando bien con el manejo de la loba dorada —sonrió Dean —. Somos la manada más fuerte, somos la manada que derrotó al maldito Rey de los vampiros, seguro que somos leyendas.
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