—¡Ma-dre mí-a! No van a creer lo que acabo de ver. —Está a punto de desmayarse.
Erick y yo la miramos perplejos.
—¿Qué? —preguntamos al unísono.
—Estaba en Starbucks esperando mi capuchino doble con extra de chocolate, y de repente entra un hombre... Creía a verlo visto antes, pero no sé dónde. Pero bueno, estaba ahí de pie, a lo suyo, y de repente ha llegado una mujer pavoneándose y le ha tirado un frappuccino por encima. —Hace una pausa para respirar—. La mujer empieza a gritarle, a dec