—No, pero lo haré. Acabo de volver de una reunión muy extraña. —Miro por el pasillo, para ver si alguien esta por ahí y pueda oir mi conversación.
No quiero que nadie de la editorial sepa lo que me ha propuesto el señor D’marco.
—¿Extraña por qué? —pregunta intrigado.
—He ido a ver al socio de Richi, quien tambíen es dueño de la editorial. Me ha preguntado si quería cenar con él. Ha sido muy incómodo. —Me inclino sobre la pared.
Él se echa a reír.
—¿Cuántos años tiene éste?
Su insin