—Bien, Tomás, ¿y tú? —Apuro el vino. Me tomaría otra copa, pero no creo que fuera lo correcto y menos a medio día—. ¿Llevas mucho rato aquí? —pregunto.
—No, acabo de llegar. ¿Qué tal el señor Nick? —inquiere con una sonrisa maliciosa. ¿Qué le hace pensar que sé la respuesta a esa pregunta? ¿Se lo ha contado él? ¿Qué clase de confianza tenía con sus empleados?
Tal vez se dio cuenta cuando salí corriendo esa noche del cuarto de Nick
Noto que empiezo a ponerme colorada, aunque he llegado a