Acelero el paso y llego al estacionamiento, en cuanto entro en Tiny, me arranca de allí entre quejas y me arrastra de nuevo hacia la calle.
—Pero ¿qué coño haces? —vocifero. Él pasa de mí y sigue avanzando hacia la calle.
Me agarro al final de su espalda y, al alzar la vista, veo que la gente nos mira.
—¡Joder, Nick! ¡Suéltame!
Deja que me deslice por la parte delantera de su cuerpo, y lo hace lentamente, con la intención de que note los duros músculos de su magnífico pecho. Me detiene