Las puertas se abren. Me insta a salir con un gesto de la cabeza mientras continúa la conversación con el grandullón y le pide que le diga a Steve que se encargue él antes de decirle que va a llevarme a casa de mis tíos. Todavía no me lo creo. ¿Y que se encargue Steve de qué?
—¡Hola, Addison! —El alegre tono de Casey logra cambiar rápidamente mi ceño fruncido por una abierta sonrisa.
—¡Señora White! —brama Nick, que todavía habla con Mark mientras pasamos junto al mostrador del conserje.
No le