—Sí, Addison sigue estando embarazada, señor White. Siéntese. Se lo mostraré.
Nick me mira un instante con ojos estupefactos y luego mira la pantalla.
—Prefiero estar de pie, si no le importa. Necesito mover las piernas. —Se inclina sobre la cama con los ojos entornados—. No veo nada.
Es duro, pero dejo de mirar a mi marido. Yo también quiero verlo. No obstante, en la pantalla sólo distingo borrones en blanco y negro.
—Miren, ahí están. Dos latidos perfectos.
Frunzo el ceño. ¿Dos latidos?
Nick