—No lo harán.
—Disfruta del fin de semana, aunque lo pases con tus padres y no sea gran cosa. Nos vemos el lunes.
—Gracias, Ruth. —Cuelgo y miro el reloj. Dentro de una hora podré irme.
Estoy molida cuando llego a casa. Subo por la escalera y me meto en la cocina. Abro la nevera y me encuentro con una botella de vino. Me quedo mirándola. No sé cuánto tiempo me paso así. Cuando oigo una voz conocida aparto la vista. Me vuelvo y veo a mi hermano, pero ésa no es la voz que ha llamado mi ate