Salgo de la ducha y me seco antes de volver a mi habitación. Miro el teléfono. Sólo hay una llamada perdida desde la última vez que las borré. Me sorprende, pero entonces el móvil vibra en mi mano. Es un mensaje de texto.
“No puedo vivir sin ti, Addison”
Dejo escapar un suspiro pero no contesto porque no sé qué decir.
No me molesto en secarme el pelo ni en ponerme crema corporal. Me visto con una camiseta holgada y unos pantalones de chándal y me tapo con las sábanas de mi vieja cama.