—Vale. —Vuelvo a atravesar el vestíbulo del Gramur a la carrera, miro mal a Clive, que sigue ignorándome, y pulso el código del ascensor. ¿Cómo es que no continúa en la planta baja? Espero con impaciencia a que baje de nuevo y entro corriendo cuando lo hace.
Salgo antes de que las puertas se hayan abierto del todo, meto la llave en la cerradura y la dejo ahí mientras corro a la cocina. Me detengo súbitamente y dejo escapar un grito ahogado al ver a dos personas sentadas en los taburetes,