—¡¿A ti te parece que está bien?! —le grita Nick—. ¡Joder!
—¡Tranquilízate!
También reconozco esa voz. Desplazo mis ojos sensibles por la habitación y veo a Lucas sentado en una silla enfrente de mí.
—¿Dónde estoy? —pregunto a pesar de la sequedad en mi garganta. Necesito beber agua.
—Estás en el hospital, nena. —Me acaricia la cara y me besa la frente de nuevo.
¿Qué coño hago en el hospital? Intento incorporarme, pero Nick me lo impide presionándome contra la cama con todas sus fuerz