Lo miro con aire cansado.
—Claro, Richi te invitó para celebrar a su escritora. La única que escribirá un libro erótico y tu no supiste de quien se trataba —digo sarcástica.
—Huy, es verdad. —Una sonrisa empieza a dibujarse en sus labios.
No tengo tiempo para estos jueguecitos.
—Si me disculpas —digo, y me dispongo a marcharme, pero él da un paso y se interpone en mi camino.
—Esperaba que me dejaras invitarte una copa.
—La copa no incluye follada —le espeto.
Él frunce el ceño.
—¿Quieres hace