Ella asiente y entonces veo que está a punto de echarse a llorar.
—Ven. —Nick se gira hacia mí con una sonrisa de disculpa, le pone la mano en la cintura y se la lleva. Me deja aquí sentada preguntándome qué coño pasa mientras mentalmente le ordeno que le quite la mano de la espalda.
Mark les dedica un saludo con la cabeza cuando pasan por la entrada del bar y anuncia a todos los presentes que la cena está servida. Hay un ajetreo de cuerpos que se dirigen al salón de verano. Las mujeres