—¿Qué coño es esto? —Es como si fuera a entrar en combustión espontánea.
Frunzo el ceño pero entonces caigo en la cuenta de que lo que lleva en la mano es la lista de vuelos que me ha dado Paolo.
Me va a caer una buena.
Un momento... Eso estaba en mi bolso.
—¡Me has registrado el bolso! —Estoy atónita. No sé por qué me sorprende, si me lo registra siempre. No parece estar avergonzado en lo más mínimo, ni tampoco que vaya a pedirme disculpas. Se limita a agitar el papel delante de mis