Después de cenar comida china nada equilibrada, me ovillo en el sofá bajo el brazo de Nick. Me acaricia el pelo mientras ve un programa de MotoGP. Está claro que le apasiona: está muy concentrado en la televisión. Me acurruco a su lado y me pregunto qué pasará mañana. Ya ha negociado la comida con un polvo de entrar en razón que quitaba el sentido. Podría negarme, pero entonces me caería un polvo de recordatorio. No estaría mal...
Estoy adormilada y mi mente se encierra en sus activ