¿Qué? Acepto el polvo pero no voy a correr a ninguna parte, excepto para salir de su ático. Ayer ya me hizo correr dieciséis kilómetros. Ésa será su forma de recuperar el control: obligarme a hacer algo que no quiero hacer de ninguna manera, y la verdad es que paso de correr veintidós kilómetros.
—No quiero salir a correr —digo con toda la calma de que soy capaz—. Y no puedes obligarme. Arquea las cejas.
—Addison, necesitas que te recuerde quién manda en esta relación.
Me aparto, asqu