Salto del lavabo, me quito las zapatillas mojadas y me bajo la cremallera del vestido antes de quitármelo por la cabeza. Entonces me carga sobre sus hombros y me saca del cuarto de baño.
—Me gusta llevarte en brazos —sentencia tirándome en la cama—. ¿Dónde están tus cosas?
—En la habitación de invitados —digo recuperándome del viaje por las alturas.
Deja claro su desagrado con un gruñido antes de salir del dormitorio para volver poco después con todas mis cosas repartidas entre su mano