Pasamos junto a los porteros del Baroque muertas de la risa. No estamos borrachas, pero esta noche nos ha dado por reírnos.
—¿Qué vas a tomar? —pregunta Nina cuando se nos acerca un camarero.
—Vino —contesto, y me río para mis adentros. Ha sido fácil.
Nina toma las bebidas y nos abrimos paso entre la multitud del viernes por la noche hasta la última mesa libre, al fondo del bar. Me siento con cuidado en el taburete, sujetándome el bajo del vestido. Sí que es un tabú.
—Bueno, cuéntame c