—No tengo ni idea —dice muy serio y como si la cosa no fuera con él.
¿Dónde la habrá escondido, el muy traidor? No puede estar lejos. Busco por el apartamento levantando, apartando, abriendo puertas de armarios y mirando detrás de los muebles. Vuelvo a la cocina y me lo encuentro ahí sentado todavía, desnudo y tan guapo que hasta me molesta. Mi frenesí no le afecta lo más mínimo.
No tengo tiempo para esto. No puedo llegar tarde a la editorial, Alex quedra ver los nuevos capítulos.
—¿Do